
Corazón azul
Coeur Bleu
Samuel Suffren · Haití, Francia · 2025 · 15 min
COMPETENCIA DE CORTOMETRAJES · TERRITORIO
Marianne y Pétion viven en Haití y esperan con impaciencia una llamada de su hijo que se encuentra en Estados Unidos. A medida que el silencio se instala, sus temores y preocupaciones crecen, revelando las fracturas en sus propias vidas. La promesa del sueño americano ahora parece esquiva, mientras la línea entre la esperanza y la realidad se vuelve cada vez más difusa.
Ficción · Drama · 12+
Idioma: Criollo haitiano
Temas: Migración, familia, envejecimiento, resiliencia
Guion: Samuel Suffren
Producción: Samuel Suffren
Producción ejecutiva: Phalonne Pierre Louis
Dirección de fotografía: Samuel Suffren
Reparto principal: Marie Diana, Arnold Joseph, Samuel Suffren
Nota del director
Aunque esta película no es autobiográfica, está en gran medida inspirada en la realidad de mis padres, en la historia de mi padre y en la enfermedad epiléptica de mi madre. En 1981, mi padre y otros 22 haitianos a bordo de una embarcación improvisada arriesgaron sus vidas en busca del sueño americano. Pero después de unos veinte días, su embarcación fue devuelta a Haití. Mi infancia estuvo marcada por ese sueño americano de mi padre. Él creía firmemente que algún día sus pies tocarían el suelo de Miami, que sus ojos verían los rascacielos de Nueva York. A pesar de esta obsesión, murió sin haber tenido nunca la oportunidad de ver ese país.
En 2021, tras su muerte, decidí ir a Port-de-Paix, en el norte de Haití, el mismo lugar desde donde mi padre había intentado su travesía más de 40 años atrás. Lo que vi allí me conmovió profundamente. Las embarcaciones se han vuelto mucho más grandes que antes y ahora transportan entre 400 y 500 personas, todas rumbo a Miami. Una mujer que conocí la noche antes de su partida me dijo: “Prefiero morir en el mar que morir aquí, en la miseria”. Tengo tantas preguntas, tantas cosas que me inquietan. ¿Qué se siente al embarcarse sabiendo que la vida pende de un hilo? ¿Qué se puede esperar en un país en el que uno se proyecta hacia lo desconocido, sin conocer el idioma, la cultura ni siquiera los códigos sociales? ¿Existe realmente ese sueño americano, esa promesa de una vida mejor? Son tantas preguntas a las que quizás nunca tenga respuesta. Me fui de Port-de-Paix, pero los rostros, las historias me persiguen todavía. Por eso decidí abordar este tema, pero desde la perspectiva de quienes se quedan en el país, de quienes no se van. — Samuel Suffren



